UNA DIGNA DESPEDIDA
Libertadores, Sudamericana, Primera Nacional. Elecciones, cambio de técnico y final con gusto a deslucido. Así llegaba Patronato a la última fecha del certamen de ascenso, recibiendo a Agropecuario de Carlos Casares. Un equipo desmotivado por los puntos, pero con el único incentivo, tal vez, de amargarle la chance al conjunto sojero para llegar a la gran final por un ascenso a Primera ante Independiente Rivadavia de Mendoza. Cosa que finalmente ocurrió ya que ambos elencos terminaron empatando 1 a 1. Al ganar su partido el Pirata consiguió el pasaje. En consecuencia, Almirante Brown, que venció a Temperley 2 a 0, se aseguró jugar dicha final por el ascenso ante la Lepra Mendocina, al tiempo que Flandria fue quien perdió la categoría.
En el Grella había pocos condimentos de un lado, y muchos del otro. Para el Santo, acaso, la intención de irse con dignidad de un torneo que no lo tuvo de protagonista. Y de aquí en más ingresar a la danza de nombres para llegar al sucesor de Rodolfo De Paoli.
NERVIOS Y GOLES
Agropecuario debía ganar para no depender de nadie y llegar a la final. Con el 0 a 0 el trámite del juego era parejo. Tuvo dos claras la visita. Con Asenjo tras una corrida de Marcioni quien definió, pero la pelota pegó en el palo. Y luego el travesaño evitó el grito de gol de Melo. En la antesala Zenobio tapó por dos: primero a Ruíz Díaz y luego a Russo.
Conocida la victoria parcial de San Martín de Tucumán (otro de los que tenía chances) el Sojero adelantó líneas, sabiendo que necesitaba la victoria para clasificar a la final.
Se encendió Melo y Agropecuario cambió de chip. Así a los 36 minutos el volante ofensivo remata al arco, el balón se desvió en Asenjo que tuvo su revancha y gritó gol. Y así los bonaerenses se pusieron en ventaja.
Pero el Santo no se entregó. Y fue a buscar su suerte. Así de cabeza y en tiempo de descuento Geminiani igualó el juego. Lo sintió la visita por cuanto en el segundo tiempo y amén de realizar algunos cambios para ser más ofensivos, no podía hacerse del balón y era el elenco de Graciani el que metía presión en ataque.
Pereyra fue el armador de juego, Novero entró bien desde el banco y Ruíz Díaz se cansó de pasar al ataque. Intenso el Santo. Roto el Sojero. Es más Patrón lo pudo ganar de contra, pero el juez Zunino se apuró en cobrar una falta previa, cuando los de Graciani estaban con pelota dominada y en superioridad de jugadores en los últimos metros.
El resultado no estuvo bien. Mereció ganar Patronato. Aplausos en el final. Vendrán meses de rearmado de plantel y cuerpo técnico. Sin nada más que jugar que la Primera Nacional, el Santo irá por su revancha. La gente se acostumbró de verlo protagonista. Y protagonista querrá ser.